Alina Akselrad y su camino a Miss Mundo Argentina
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A un mes de su viaje a Vietnam, nos sentamos con Miss Mundo Argentina 2026 para desmenuzar el certamen moderno. Menos desfile superficial, más manifiesto político; analizamos por qué hoy la verdadera pasarela es la comunicación.

Mientras nuestro país grita por el futbol, existe una joven que también se convirtió en representante de nuestro país, y yo tuve la dicha de compartir una maravillosa charla con ella. Se trata de Alina Akselrad, modelo, profesora y ahora Miss Mundo Argentina, el prestigioso certamen de belleza. El imaginario colectivo suele congelar a las misses en una sonrisa acrílica, petrificada bajo el peso de una corona de strass. Pero cuando me encuentro con Alina Akselrad, la imagen colapsa de inmediato. No veo a un maniquí silente; veo a una mujer que entiende el certamen como una arena de debate y exposición. A escasos treinta días de su partida a Vietnam para la competencia global, Alina y su directora nacional, Francy Lezcano, han transformado la tradicional "preparación" estética en una gira nacional de alto impacto, haciendo base en La Plata y otras ciudades. ¿Qué dictan en estas escalas? Imparten masterclasses de comunicación, oratoria y empoderamiento femenino.

Alina no llegó aquí por azar, ni por el camino allanado de los cánones complacientes de la industria. A sus 17 años, mientras observaba de lejos los reinados en las fiestas populares de su Córdoba natal desde Peñas hasta festivales folclóricos, el mundo miss le parecía un feudo inalcanzable. Hoy, a sus 26 años y en el límite reglamentario de edad, su sola presencia es un statement. Alina es la antítesis de la víctima; es la arquitecta de su propia revancha.

El orador como guerrero estético
En nuestra charla, el enfoque sensorial se traslada rápidamente de la gasa bordada al peso indiscutible de las palabras. La belleza contemporánea exige un savoir-faire intelectual innegociable. La escucho detallar la rutina diaria de una reina en 2026 y el rigor es apabullante: no es solo la disciplina del gimnasio o el fitting del ready-to-wear para los eventos. Es el compromiso social cotidiano.
Son las visitas a merenderos con las manos en la masa; es el polvo en los zapatos tras recorrer plantas de reciclaje; es el taconeo rítmico de una clase de folclore; y, por supuesto, las rigurosas horas frente a un escritorio puliendo su cultura general en inglés. La estética de Alina es pragmática y directa: su mejor accesorio no es la banda que le cruza el pecho, es el argumento que sostiene con la mirada.
"La oratoria no es un talento reservado para impresionar a un jurado en traje de gala. Es el escudo para una entrevista laboral, el puente en un conflicto familiar, la defensa en un examen universitario".

Desarmar la violencia, effortless
Esto nos lleva, inevitablemente, a su proyecto bandera, "Abraza tu poder", y su derivación directa para la competencia de Miss Mundo, "Sanando el Mundo". Alina propone un intercambio lúdico y profundamente político: cambiar juguetes bélicos por pelotas de fútbol o elementos recreativos. Es la pedagogía del símbolo llevada a la acción: Akselrad saca el arma plástica de las manos infantiles para sembrar juego colectivo y pacífico.

Pero la deconstrucción estética de Akselrad exige ser documentada. Su libro, homónimo a su proyecto "Abraza tu poder ", disponible a través de Mercado Libre, funciona como la pieza final de su curaduría personal. No busquemos en sus páginas unas memorias narcisistas teñidas de rosa pálido; es, en sus propias palabras, un manifiesto explícito para "locos soñadores". Todo el know-how que la industria le ocultó a esa adolescente que se sentía fuera del molde, hoy está decodificado en tinta. Menos diario íntimo, más manual de supervivencia táctica: una guía para desmantelar excusas, reconciliarse con la propia feminidad y estructurar la disciplina con el rigor de un atelier de alta costura.

En el fondo, la figura de la it girl de certámenes habita una tensión constante: por un lado, la herencia innegable de un concurso nacido de la cosificación visual; por el otro, la urgencia de mujeres astutas que usan esa misma plataforma como un inmenso Caballo de Troya comunicacional.
Vietnam la espera del otro lado del globo, sí, pero Argentina ya la ha moldeado con fuego. El verdadero triunfo de Alina Akselrad no dependerá de una tiara impuesta por otros bajo las luces del sudeste asiático, sino de la soberanía inquebrantable que ya conquistó sobre su propia narrativa.




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