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El fin de una era: Véronique Nichanian se despide de Hermès

  • 26 ene
  • 1 Min. de lectura

Tras casi cuatro décadas, Véronique Nichanian se retira de su puesto en la maison.



Tras casi cuatro décadas definiendo qué significa ser un hombre elegante sin caer en las garras de las tendencias efímeras, Nichanian cierra un capítulo que parece fundirse con la propia historia de la firma del número 24 de la Rue du Faubourg Saint-Honoré.

Fiel al espíritu de la maison, la despedida de Véronique Nichanian de la dirección creativa del universo masculino de Hermès fue exactamente como su ropa: impecable, susurrada y cargada de una sofisticación que no necesita gritar para ser advertida.



Mientras otros directores creativos de grandes casas apenas duran tres temporadas, Nichanian ha sido el pilar de estabilidad de Hermès desde 1988. Su éxito no radicó en reinventar la rueda cada seis meses, sino en perfeccionarla.


El desfile de despedida fue una oda al "lujo silencioso" mucho antes de que el término se convirtiera en un hashtag. La pasarela se llenó de texturas que solo Hermès puede costear y que solo Véronique sabe tratar. Piel de becerro que fluía como si fuera seda, cachmir de doble faz en tonos piedra y antracita, y detalles técnicos imperceptibles que transformaban prendas clásicas en piezas de ingeniería moderna.



No hubo nostalgia pesada. En su lugar, vimos una colección que miraba al futuro, reafirmando su filosofía de que "la moda pasa, pero el estilo es una inversión emocional".



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