La polémica sobre el babydoll de Olivia Rodrigo
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Desarrollemos la herencia estética de los mal-llamados babydoll, y el porqué de la polémica de la cantante.

Poco se mide tanto al milimetro en la vida como las decisiones de una pop star; como si lo qué vistiera, lo que opinara y lo que dejara de opinar tuviera graves consecuencias en la sociedad. Sin embargo, el debate vuelve a traer al ojo de la tormenta a una cantautora juvenil para replantearnos su accionar. Hoy desarrollaremos la polémica que tuvo en vilo a los críticos de turno en internet: Olivia Rodrigo y un babydoll.
Si nos asinceramos desde el inicio, mi algoritmo parece no haberme traicionado (como nos gusta decir hoy en día) porque a mi me llegó la polémica cuando los defensores de Olivia ya estaban dando sus respuestas; no me llegaron de primera mano las criticas, aunque sí tuve que realizar una investigación para descubrir el porqué de tanto revuelo.
La polémica inicia por una elección de vestuario para Olivia Rodrigo, la cantautora de 23 años quién recientemente estrenó su tercer album 'you seem pretty sad for a girl so in love'. En su más novedoso video musical, "Drop Dead" se la ve recorriendo los prestigiosos salones del Palacio de Versailles de manera lúdica, vestida con un babydoll, es decir, un vestido corto vaporoso de estética romántica combinado con un short decorado con volados que recuerda a los pijamas.

La escena, combinando esta estética con la música, nos trae como primer recuerdo a la María Antonieta que Sofia Coppola nos presenta en su film; una combinación de los aspectos más clásicos y tradicionales de la feminidad con una personalidad más desafiante e identificable para las adolescencias actuales; los estereotipos femeninas en contraposición con la feminidad real de la cantante. Recordándonos un poco a la idea detrás del video musical de "House Tour" de la también reconocida (y a veces rival simbólica de Rodrigo) Sabrina Carpenter, quien juega con el imaginario de lo que sería una pijamada femenina, en este caso apuntando a una fantasía más bien sexual mientras Olivia interpreta la fantasía en su estado más puro de cuento de hadas: una chica, un palacio, una canción y un vestido que invita a soñar y vivir tu sueño.

Pero parece ser que hay personas que no lo interpretaron así, ya que las criticas cayeron a considerar que el vestuario elegido aludía a un cierto fetichismo de la inocencia femenina, considerando que la silueta del vestido parecía ser un traje diseñado para una niña, acusando así a la cantante de una doble intención perversa.
Origen del "Babydoll":
Considerar el babydoll una figura infantil es no tener conocimiento de la historia de la moda femenina. El babydoll, correctamente llamado "vestido corte imperio" nace en la Época de la Regencia (aproximadamente entre 1795 a 1820) como un símbolo de despojarse de los lujos excesivos de las modas impuestas anteriormente; abandonaron el corset y optaron por una silueta donde la cintura del vestido está por debajo del busto, dando una estética más delicada que vemos en la reconocida serie de Netflix Bridgerton.
Esta silueta no nació para ser interpretada por el deseo masculino, sino que surgió luego de la ola de conflictos políticos producidos por las amplias diferencias económicas entre clases sociales que obligaron a las familias más pudientes a vestirse de maneras más recatadas para no ser un blanco fácil.
En la década de los 60, el vestido imperio tuvo un rediseño que redefinió su estética hasta nuestros días: un vestido corto, de día, realizado con materiales ajustados a la época como denim y gabardina, convirtiéndose en una prenda básica que todas las chicas tenían o deseaban tener. La tendencia fue tan grande en aquellos días que hasta fue la silueta elegida por Sharon Tate para su vestido de novia en 1968.
A medida que la moda evolucionó, la silueta imperio comenzó a utilizarse más para pijamas o vestidos lenceros, que más tarde se convertirían en parte de los outfits del momento con la oleada Grunge liderada por Courtney Love, la cantautora y guitarrista estadounidense que marcó la estética de combinar prendas románticas y delicadas con elementos punk como chaquetas de cuero, borcegos, maquillaje y pelo desaliñado y una actitud más desafiante; todos elementos que inspiran a Olivia en sus looks.
Es así que considerar a los babydoll (o incluso llamarlos así) como una prenda infantil que se lo ponen adultas para intentar seducir a los hombres no es solamente bastante cuestionable sino también ignorante.
Grandes mujeres referentes han sabido adaptar este vestido a su estilo personal; desde Brigitte Bardot (1957) , Twiggy (1967), Jane Birkin (1971), Courtney Love (1994), fueron mujeres que elegían su vestir como una extensión de su esencia, como un manifiesto de la identidad a primera vista.
Actualmente, esta silueta es muchas veces relacionada con la maternidad ya que es una opción cómoda y bella para vestir una pancita de embarazo. Y la complementación de moños, encajes, medias y maquillaje suave son referencias nostálgicas, las cuales definen la mayoría de decisiones estéticas de nuestra era.
La real estética de Olivia:
Olivia decidió construir una estética personal basada en combinar romanticismo y punk con letras sacadas de su diario intimo; la manera con la que narra sus canciones es un fiel reflejo de la rebeldía y fortaleza con la que expresa su vulnerabilidad interna: ella conoce sus lados debiles e inseguridades pero no tienen ningun miedo en gritarlas al mundo. Ese es su estilo personal, que termina trasportando a su vestir, y esta herencia intrínsecamente femenina de las mujeres en la industria del cine y la música existe en ella y la refleja a través de la elección de estos vestidos que veremos mucho en su más reciente era 'you seem pretty sad for a girl so in love'.
Juzgar su estética sin entender el legado de sus prendas y el porqué de su vestir es sentarse en suposiciones vacías, creyendo erroneamente que todo lo relacionado a la hiperfemineidad tiene el fin de buscar una doble intención.



























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