Todo sobre la colección Alta Costura SS26 de Chanel
- Micaela Torres

- hace 7 días
- 2 Min. de lectura
El Haiku de Matthieu Blazy que Envolvió al Grand Palais en Rosa.

Bajo la cúpula de cristal del Grand Palais, el tiempo pareció detenerse. Entre sauces llorones de un rosa onírico y setas gigantes que evocaban un surrealismo cinematográfico, Matthieu Blazy presentó su colección debut para la Haute Couture de CHANEL. El resultado no fue solo un despliegue de técnica, sino un manifiesto de calma: una "mañana de domingo" en un mundo que ruge afuera.
La génesis de esta colección no reside en grandes archivos, sino en la brevedad de un haiku. Blazy, inspirado por tres versos que narraban el encuentro entre un pájaro y un hongo, se propuso un reto narrativo: ¿se puede construir un universo entero desde la síntesis de la poesía japonesa? "Me pareció tan hermoso, tan corto... quería considerar esta colección casi como un respiro: algo mágico, algo que te haga soñar", explicó el diseñador.
En un contexto global convulso, Blazy eligió la quietud. Mientras la alta costura suele gritar "alfombra roja", él optó por susurrar elegancia cotidiana, recuperando el instinto original de Coco Chanel: crear ropa para que la mujer viva, trabaje y habite el mundo, elevando lo diario a la categoría de arte.
El desfile abrió con una declaración de intenciones: el icónico traje de falda de la Maison, pero reinterpretado en una organza rosa pálido y transparente. La personalización fue el alma del desfile. Blazy invitó a las clientas a añadir su propio sello, una inicial, un signo del zodíaco o un corazón, en los bolsillos, devolviendo a la alta costura ese vínculo íntimo y privado entre la costurera y quien viste la prenda.
Las aves, presentes en todo el moodboard del estudio, se convirtieron en la columna vertebral de la propuesta. Para Blazy, el pájaro es la metáfora de la mujer contemporánea: libre, viajera y global. Así, el elemento de las plumas fue uno utilizado repetidamente, incluso en una enorme melena blanca, brindando un impacto visual inolvidable.
Prendas traslucidas, setas mágicas y modelos reales. En una busqueda por identificar a la mujer trabajadora real que Coco Chanel tanto representó, Blazy planteó un mundo de fantasía donde lo mágico fue la escenografía y lo real las mujeres que desfilaban, al presentar una amplia variedad de modelos de diversas edades y caracteristicas físicas.
La silueta mantuvo el ADN de la marca, al permanecer en lineas rectas sin acentuar la cintura, jugando con las proporciones de los largos modulares de las chaquetas y faldas tubo para dar ilusiones visuales que imponían poder y sofisticación. La fluidez de las sedas en tonos pastel y los bordados con tematicas florales nos invitaban a pensar en un universo laboral más sensible, a tratarnos con sutileza en un mundo corporativo que siempre nos pide más.
Al salir del Grand Palais, dejando atrás el bosque rosado para enfrentar la lluvia gris de París, la sensación entre los asistentes era unánime: la casa Chanel está en manos excepcionales. Blazy no solo ha heredado el legado; le ha dado alas.



























































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