Dior y el fantasma de "El Magnífico": El renacimiento de Paul Poiret en la pasarela
- Micaela Torres

- 26 ene
- 2 Min. de lectura
Jonathan Anderson presenta su segunda colección bajo el liderazgo de DIOR, inspirandose en el legendario diseñador Paul Poiret.

En el mundo de la moda, los diálogos entre el pasado y el presente suelen ser susurros, pero en la última colección de Dior, la conversación fue un grito de opulencia. La maison ha decidido mirar hacia atrás, más allá de su propio archivo, para rendir homenaje al hombre que liberó a la mujer del corsé antes de que el propio Christian Dior revolucionara la silueta: Paul Poiret.
La colección se presenta como un puente histórico entre la estructura arquitectónica de Dior y la fluidez exótica que definió la carrera de Poiret a principios del siglo XX.
Si algo definió a Poiret fue su rechazo a la rigidez. En esta propuesta, Dior recupera esa fluidez radical a través del talle imperio, los pantalones Harem, las capas y mantos. Poiret no solo cambió la forma, sino el color. La última colección de Dior abandona por un momento sus grises y rosas pálidos para sumergirse en la paleta vibrante del "Sultán de la moda", representado a través del ornamento excesivo, los tonos joya y los turbantes modernos.
El genio de esta colección reside en cómo la dirección creativa de Dior ha logrado fusionar la arquitectura interna de la casa con la languidez de Poiret. Aunque las telas caen con libertad, el corte sigue siendo impecable, manteniendo la excelencia técnica que define a la marca. "Hemos querido capturar la audacia de Poiret; esa capacidad de ver a la mujer no como una figura a la que moldear, sino como un lienzo en movimiento", explican desde el equipo de diseño.
En una era donde la moda oscila entre el minimalismo utilitario y el streetwear, Dior propone un retorno al escapismo. Al invocar a Poiret, la firma nos recuerda que la moda es, ante todo, fantasía, teatro y una celebración de la liberación del cuerpo.




















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