Entrevista - Anabel Sanchez desfila en Nueva York
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Tuvimos una entrevista exclusiva con Anabel Sánchez minutos previos a su debut en la pasarela de New York Fashion Week.

La energía que se respira en el backstage de un desfile no se compara con nada; es un ecosistema eléctrico donde modelos, asistentes de vestuario y diseñadores corren a contrarreloj con un único objetivo en mente: que la magia suceda bajo los reflectores y que todo parezca un acto sin esfuerzo. Pero detrás de esa aparente facilidad, hay historias de resiliencia pura. Y si hablamos de caminos que no han sido fáciles, tenemos que hablar de la gran protagonista de la noche: Anabel Sánchez.
La modelo oriunda de San Francisco Solano, que conquistó al país entero tras viralizar su casting para Vogue, llegó para romper con todos los moldes hegemónicos de la industria. Su frescura y naturalidad enamoraron al público, convirtiéndola rápidamente en el reflejo de miles de jóvenes argentinas que también se atreven a soñar en grande. Desde aquel video casero, su ascenso no dio tregua: brilló en eventos de L'Oréal y Victoria's Secret, y hasta compartió pasarela con Pampita en el histórico show de María Becerra.
Hoy, el destino la puso frente a la oportunidad de su vida: la Semana de la Moda de Nueva York. Nosotros estuvimos ahí, inmersos en el frenesí de los percheros, para conversar a solas con Anabel Sanchez minutos antes de hacer historia y debutar en la pasarela de la Gran Manzana. “Estoy muy contenta, la verdad, de estar acá... ¡Qué emoción! Es una mezcla de emociones”, nos confesó en medio del frenesí.
El motivo de su presencia en la Gran Manzana tenía, además, un peso especial: pisar la pasarela internacional de la mano de talento cien por ciento nacional. En esta edición, la modelo fue convocada para desfilar los diseños de dos firmas de autor que también hacían su gran apuesta en el exterior: Deblanco y Casaclan. "Dos diseñadores full argentinos", destacó con orgullo.

Un mensaje de Instagram y un salto de fe
La historia de cómo llegó a la pasarela del evento más importante de la industria parece el guion de una película. Todo comenzó de la forma más moderna posible: con una notificación. “Me llegó por mensaje, por la página oficial de New York Fashion Week y de ahí me pasaron para Runway 7 Fashion”, nos relató.
Sin embargo, la magnitud de la propuesta la hizo dudar al principio. “Primero pensé: 'okay, esto creo que no es real'. Viste cuando uno no quiere tomar esa dimensión de lo que llega...”. Fue tras conversarlo con su mánager que cayó en la cuenta de que la oportunidad era verídica y que el momento de empacar las valijas había llegado.
"El universo me escuchó"
Para Anabel, Nueva York ya no era un terreno completamente desconocido. Apenas un par de meses antes, en diciembre, había visitado la ciudad y experimentado una fuerte revelación personal. “Sentí una conexión muy linda. Yo decía 'tengo que volver porque hay algo que me está esperando, algo que me va a abrir muchísimas puertas'”, recordó con una sonrisa inmensa. “Saber que a los meses siguientes sucedió esta oportunidad es tremendo, muy mágico todo. Siento que el universo me escuchó”.

Un manifiesto para las nuevas generaciones
Hoy, consolidada como una referente indiscutida y una de las figuras favoritas del público en Argentina, Anabel no olvida sus raíces ni a quienes hoy la ven como un espejo donde mirarse. Cuando le pedimos un consejo para aquellas jóvenes que hoy persiguen grandes metas, su respuesta fue un verdadero manifiesto de resiliencia:
“Es una locura poder ser referencia. Lo que siempre digo es que no importa de dónde son o de dónde nacieron; que eso jamás los limite como persona ni frente a lo que aspiran en la vida”, sentenció. “Lo que más importa es quién vos querés ser a futuro. Que nadie venga y te diga 'tu sueño es muy loco'. Siempre se terminan haciendo realidad, y si ese sueño no se llega a dar, siempre otro sueño está naciendo”.
La noche neoyorquina coronó con éxito su debut, y fiel a su estilo cálido y descontracturado, la modelo nos adelantó que los festejos serían íntimos, fluyendo en una cena junto a su pareja y su familia. Un cierre perfecto para una noche donde, definitivamente, los sueños demostraron no tener fronteras.



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