Max Alexander: El prodigio de la costura que está a punto de conquistar París
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A sus nueve años, la mayoría de los niños reparten su tiempo entre la escuela, los videojuegos y los deportes. Max Alexander también va a clases, juega al pickleball y practica piano todos los días. Sin embargo, su mayor pasión lo ha llevado a un escenario completamente distinto: el próximo 3 de marzo de 2026, Max presentará su nueva colección en el histórico Palais Garnier durante la Semana de la Moda de París.
Con este hito, el joven talento no solo reafirma su récord mundial Guinness como el diseñador de pasarela más joven del mundo, sino que demuestra que su lugar en la industria del lujo es un asunto muy serio. "No es un juego, es mi arte", declaró recientemente con una convicción que desarma a los críticos más escépticos de la industria.
Un talento innato: "Fui Guccio Gucci en una vida pasada"
La historia de Max parece sacada de un cuento de realismo mágico. En 2020, durante el confinamiento y con apenas cuatro años de edad, anunció durante la cena familiar que necesitaba un maniquí. "Soy modisto", les dijo a sus padres. Antes de siquiera aprender a leer y escribir con fluidez, ya dominaba la técnica del draping (modelaje directo sobre el maniquí), utilizando sus manos para dar forma a los retazos de tela en lugar de trazar bocetos en papel.
Su seguridad es tan asombrosa como sus creaciones; de hecho, el propio Max ha afirmado con total naturalidad que es la reencarnación del mismísimo Guccio Gucci. Lo que al principio parecía un tierno juego infantil, rápidamente escaló hasta convertirse en un fenómeno. A los siete años debutó en la Semana de la Moda de Denver, luego conquistó Nueva York, Aspen, vistió a figuras como Sharon Stone y hoy cuenta con más de tres millones de seguidores que siguen de cerca su proceso creativo.

Alta costura sostenible en el Palais Garnier
El debut de Max en París, a pocos días de cumplir sus 10 años, no será un desfile convencional. En una industria a menudo criticada por su impacto ambiental, el joven prodigio está enviando un mensaje contundente: el 95 % de la colección que presentará en el Palais Garnier es completamente sostenible.
Lejos de conformarse con telas tradicionales, Max ha trabajado con materiales de descarte, excedentes de deadstock, costales de café e incluso paracaídas militares franceses reciclados. Uno de los vestidos más impresionantes de esta nueva línea incluye un corsé elaborado a partir de antiguas fundas guardapolvo de casas de alta costura, una pieza que a Max le tomó diez horas confeccionar a mano bajo la tutela del taller de corsetería más antiguo de Los Ángeles.
En un mundo dominado por gigantes corporativos, la visión fresca, ética y apasionada de Max Alexander nos recuerda la esencia misma de la moda: la capacidad de soñar, transformar y crear belleza desde la más pura autenticidad. París lo espera con los brazos abiertos, y la industria entera tiene los ojos puestos en el niño que llegó para reescribir las reglas del diseño.







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