Moschino más argentina que nunca: Adrian Appiolaza se inspira en sus origenes
El diseñador argentino llevó la bandera nacional en alto en su colección de otoño presentada en Milan Fashion Week.

Argentina no solo se habita, se vive a flor de piel. Quién tuvo la dicha de nacer en esta tierra y por motivos de la vida ha tenido que irse de ella la recuerda con una nostalgia pocas veces vista en otros viajeros. Y quizás nuestra visión esté nublada del propio orgullo nacional que sentimos, pero es remarcable como la argentinidad se siente mucho más allá de una bandera; habita en la música, los colores, los paisajes, los animales, el arte, los referentes y, por supuesto, en la moda. Es así como el ya uno de los favoritos de la nueva generación de directores creativos, Adrian Appiolaza, tomó al país como fuente de inspiración para su más novedosa colección.
Inspirarse de un país tan diverso para una misma colección coherente no es tarea sencilla; desde nuestra variedad de paisajes, vivencias, arquitecturas, y estilos de música y de vida podrían generar un caos visual, pero por suerte el diseñador no le teme a la combinación de elementos. Honrando la esencia excentrica y arbitraria de Moschino, eligió una estética basada en pixeles, colores vibrantes y mucha argentinidad.
Los elementos argentinos que funcionaron como inspiración fueron diversos, nostálgicos y coherentes con lo que nos cuenta el diseñador : «Cuando me gradué de Saint Martins, mi colección se inspiró en Argentina, y siempre soñé con la posibilidad de recuperar esa idea y llevarla a un gran escenario».
Mafalda:
Fileteado porteño:
Churros con dulce de leche:
Obelisco:
Fútbol:
Paisajes campestre:
Billetes:
Eva Perón:
Portaretratos:
Boleadora:
Tejido en telar:
Guitarra criolla:
Bombachas de campo:
Guipur:
Ticketera del colectivo:
Bandera argentina:
La colección recolectó elementos nostalgicos de nuestro país. A pesar de optar por incorporar personajes con ciertas ideologías políticas, el diseñador advirtió que Moschino nunca fue una marca politizada y que no iba a empezar a serlo, sino que su incorporación en los diseños se basaba en su valor como simbolo nacional.
La colección funcionó como un viaje en el tiempo a través de aparatos tecnologicos utilizados de manera cotidiana en la infancia del diseñador, trasportandonos a un paisaje de nuestro país íntimo, privado e identificable.



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