La similitud de la Alta Costura de Chanel y de Dior
- hace 2 días
- 4 min de lectura
Las dos firmas se presentaron en la Semana de Alta Costura Otoño 2026, y los comentarios no tardaron en llegar: las dos colecciones se parecen más que nunca. Analizamos la historia detrás de los nuevos diseños.

Las Semanas de la Moda son una especie de farol para los que nos dedicamos a la moda. Explicarlo para quienes no están empapados en ella o quienes no tienen interés alguno les podría parecer una especie de fantasía creativa; afirmamos que en unas cuantas ciudades en el mundo (muchos afirman que solo cuatro, en mi caso yo sumaria unas más) menos de 1000 mentes definen las elecciones de consumo estético de millones de personas a corto y largo plazo suena descabellado, pero el universo de la moda funciona exactamente así.
Y si hay una capital de la moda que abarca gran parte de este poder sobre las tendencias hace ya décadas es, sin lugar a duda, Paris. En ella, se desprende un rubro de la moda que (por aspectos sociales y legales) solo existe en la capital mundial del amor: la Alta Costura. Si leíste alguna vez a un diseñador que no cuenta con su atelier en París afirmar diseñar Alta Costura, te vengo a informar que te mintió. Este rubro cuenta con reglas específicas que le dan forma y un nombre merecedor de mayúscula; es el diseño más técnico y artístico, el cual cuenta con una semana de la moda dedicada enteramente a verla brillar. Es así que en este último mes vimos a la Semana de Alta Costura presentar sus colecciones de Otoño 2026, y tenemos que desmenuzar a sus colecciones más destacadas.
Es justo desarrollar a las dos maisons más emblemáticas de Francia: Dior y Chanel. Reconocidas por todos, entendidas por pocos, Dior y Chanel cuentan con una relación simbiótica casi desde sus inicios; desde sus fundadores, enemigos tanto estéticos como personales, diseñaron para el mismo público: la mujer francesa sofisticada. Claro, ambos con conceptos de elegancia completamente opuestos: Coco Chanel creía que la elegancia estaba acompañada de comodidad y utilidad, diseñando trajes de líneas rectas, colores sobrios, y patrones atemporales, tomando inspiración en la sastrería laboral masculina de la época; en cambio, Christian Dior, dos décadas más tarde del debut de Chanel y ante una mujer obligada a iniciarse en el mundo laboral a través de los estragos de la Segunda Guerra Mundial, buscó traer las siluetas tradicionales de la mujer femenina, con faldas amplias y cinturas avispadas. Estas distinciones estéticas perduraron por décadas, incluso luego de que ambos diseñadores partieran. Hasta ahora.

Si nos situamos en el actual panorama de ambas maisons, la imagen que tenemos es completamente diferente. Ambas son lideradas por dos directores creativos jovenes y recientemente llegados a sus respectivos mandos: Matthieu Blazy en Chanel y Jonathan Anderson en Dior. Pareciera ser que la mirada de dos diseñadores experimentados traería solo innovación y frescura, pero está ocurriendo un suceso inesperado por todos: ambos diseñadores están llevando las imágenes de las firmas por caminos estéticos muy similares. Cinturas bajas, colores pastel, plumaje sintético, transparencias de tul. Ambos firmas, que en sus inicios no podían ser más diferentes, terminan por caer en los mismos códigos de vestimenta, tanto en siluetas, como materiales, como paletas de colores.
Podrían justificarlo afirmando que ambos leen el camino de las tendencias y buscan implementarlas en sus colecciones. Pero esta activación de marca suele ocurrir con las colecciones Ready to Wear o Pre-fall, no las Haute Couture. Estas últimas son el reflejo de la identidad de la marca, las propuestas creativas que no buscan seguir tendencias sino imponerlas a través de diseños que siguen los patrones auténticos que definen el camino que sigue la firma; se guian por los valores de la marca o por una narrativa.
Tomemos el ejemplo de Robert Wun, el diseñador hongkonés que cada semana de Alta Costura presenta una nueva colección siguiendo su característico estilo de colores primarios vibrantes, terminaciones pulcras y siluetas voluminosas pero impolutas. Y a su vez, nos cuenta una narrativa a través de los diseños, desde una escena policial con un detective y un asesinato por resolver, como un paso a paso de lo que compone al humano (desde la piel, pasando por el músculo, los huesos, hasta el look final que representó al alma). Wun construyó una identidad visual y narrativa tan clara que es imposible no reconocer a uno de sus diseños en fotografías, y presenciar sus desfiles es ser testigo de una historia simbólica ante tus ojos.

Sin embargo, lo que está ocurriendo entre Chanel y Dior es algo que nunca pensé posible: los diseños caen tanto en los mismos códigos que podrían ser tanto de uno como del otro. Incluso, en esta última semana de Alta Costura (Otoño 2026) la inspiración fue la misma: la naturaleza. Casi como una ironía otoñal, ambos diseñadores se inspiraron en las flores, el verde de las plantas y las mariposas, como si ambos (en sus solitarias noches de inspiración) hayan pensado "para el otoño, me voy a inspirar de lo opuesto que todos imaginarían".
Claro está que esto no parece ser apropósito. La inspiración detrás de una colección requiere del trabajo de cientos de personas y horas de trabajo para ser creada, en especial las de Alta Costura. Y siendo que ambos diseñadores son de la misma generación creativa seguramente tengan una mentalidad más bien similar de cómo ven al mercado y cómo buscan atraer al público a sus colecciones de Alta Costura, siendo este el rubro más costoso y menos redituable. No es casualidad que ambos busquen bajar a la realidad sus diseños, cayendo menos en la fantasía que presentaba John Galliano para Dior en los noventas, y más cercano a las redituables propuestas de María Grazia Chiuri. Humanizar a la Alta Costura a través de siluetas más utilitarias, materiales más accesibles, e inspiradas en las tendencias estéticas del público es una estrategia de ventas que ambos están sabiendo liderar con éxito, convirtiendo a la rivalidad en una hermandad estética que da de qué hablar y de qué consumir.
Lo que sabemos es que estamos ante Semana de Alta Costura como nunca antes, donde las expectativas están en descubrir por cual camino nos llevarán: si nos permitirán entrar a un mundo visual onírico o si la intención de vendernos será tan clara como el día.



muy buen artículo