El regreso de "Valentina: Es Como Vos"
Desarrollemos el regreso de una de las protagonistas de nuestras infancias, en tiempos donde la nostalgia se puede convertir en abrazo.

Los destellos de la infancia parecen haber abarcado gran parte de los movimientos del mercado actuales; la nostalgia parece ser un elemento que mueve nuestras decisiones de consumo a tal punto para somos nosotros mismos los que añoramos el regreso en el mercado de productos que, aunque sea por un instante, nos devuelvan a esa infancia feliz. Es así que regresos añorados e inesperados como el de "Valentina: Es Como Vos" llega en un momento clave de nuestras vidas.

Para las nacidas a finales de la década de los noventas y principios de los dos mil en Argentina, existía un personaje que definió nuestra manera de ir a la escuela. Una chica igual a mí y a vos, con pelo castaño ondulado y ropa parecida a la nuestra, que cubría las portadas de nuestros cuadernos, agendas, cartucheras y, en mi caso, de mi primer mochila. La adquisición de esa primera mochila cuenta con su propia travesía que recuerdo incluso casi dos décadas después, pues resulta que una pequeña Micky que vivía en la Patagonia e iniciaba su ciclo lectivo primario tenía muchos nervios de afrontarse a nuevas aventuras, y entendiendo esto mi mamá me hizo una pregunta muy especifica para darle a este un inicio inolvidable "¿Cómo querés que sea tu mochila?", escuché del otro lado del teléfono de tubo. Como toda niña comencé a soñar con una mochila muy pero muy especifica "rosa... con celeste..." aclarando "y por supuesto, de Valentina", porque nada soñaba más que tener a ese personaje que tanto sentía que se parecía a mi. Luego de una larga tarde de búsqueda mi mamá finalmente llega a casa con exactamente la mochila soñada. Así, Valentina acompañó uno de los primeros momentos que definieron mi infancia.

Pero sorprendentemente, Valentina no era un personaje de una series ni una película (al inicio al menos), no deja de impactarme la influencia que tuvo en tantas nenas que se obsesionaron con tener en un inicio sus agendas, después sus libros y recién más tarde, esperaron con ansias su película. Y era que no necesitaron de muchos elementos marketineros para vendernos lo que tanto añorabamos: una nena con la cual identificarnos; igual a nosotras, vestidas como nosotras, que le encantaba estar con sus amigas, su perro y su familia, que transmitía alegría y energía. Diferente de los dibujitos de la época, principalmente las películas de Barbie, que mostraban a un ideal que nos gustaría alcanzar (una mujer guapa, adulta, con miles de aventuras increibles), Valentina era quien nosotras éramos.

Y con su regreso, una parte de nuestra niñez vuelve, como un mimo a esa infancia que a veces se siente tan distante pero tan parte de quienes hoy somos. Una oportunidad para que esas niñas dentro de nosotras que hoy tienen dinero de adulta para acceder a esos productos que tanto soñamos. Porque "Valentina" no se siente apuntada a las nuevas generaciones , sino que con sus productos que incluyen tazas, termos, sabanas y bolsos, se siente como una oportunidad de conectar con aquellas mujeres actuales que soñaban con sus productos en la infancia.
Resulta ser que sus redes sociales son un fiel reflejo de esto último, ya que comenzó a funcionar como un diario intimo y museo digital de todas aquellas portadoras de productos y recuerdos con "Valentina", compartiendo imágenes y anécdotas que invitan a recordar a la comunidad. La nostalgia, que tanto pareciera que nos persigue y señala, hoy es un abrazo que acompaña el gran desafío de crecer, y nada mejor que hacerlo junto a una gran amiga que es como vos.



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